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Fuerte dispersión del sentimiento entre productores de maíz y soja de EE.UU. pese a un índice general de 123

El Ag Economy Barometer de septiembre de 2026 marcó 123 puntos, pero con una fuerte dispersión: el grupo pesimista promedió 48 y el optimista 191. Los altos costos de insumos, en particular combustibles y fertilizantes, fueron la principal preocupación de ambos grupos.

¿Cómo se traducen las brechas de optimismo en decisiones de inversión, desempeño financiero y percepción del rumbo de Estados Unidos?

La edición de septiembre de 2026 del Ag Economy Barometer (AEB), elaborado por la Universidad de Purdue y el CME Group, situó el índice general en 123, un nivel más positivo que el de su período base (cuarto trimestre de 2015 y primer trimestre de 2016). El barómetro se divide en el Índice de Condiciones Actuales (ICC), que marcó 105, y el Índice de Expectativas Futuras (IFE), que alcanzó 131. Sin embargo, detrás de esos promedios conviven posturas muy dispares entre los cerca de 400 productores agrícolas estadounidenses encuestados cada mes, según el análisis de Michael Langemeier y Joana Colussi.

Dispersión del sentimiento

Además del promedio, el barómetro calcula dos medidas de dispersión. El índice de "negatividad" reporta el porcentaje de explotaciones que cada mes registraron un AEB de 0, lo que implica que su desempeño financiero empeoró este año, que esperan estar peor dentro de un año, que prevén malos tiempos para la economía agrícola en los próximos 12 meses y cinco años, y que consideran que es un mal momento para pensar en grandes inversiones. En septiembre de 2026, el 12% de todos los encuestados obtuvo un índice de 0, por encima del promedio histórico de 8,7%. La segunda medida, el coeficiente de variación (CV), promedió 68,2% en septiembre de 2026 frente a una media histórica de 64,2%.

Alrededor del 80% de los encuestados indicó que cultivó maíz y soja en 2026. Al dividir a estos productores según su índice, la diferencia fue sustancial: el grupo por debajo del promedio (inferior a 124) registró un AEB de apenas 48, mientras que el grupo por encima del promedio (superior a 124) promedió 191. El 12% de los productores de maíz y soja tuvo un índice de 0, y el coeficiente de variación del conjunto fue de 67,4%, muy similar al de todos los encuestados de septiembre.

Inversión, desempeño y principales preocupaciones

Las brechas también se reflejaron en las decisiones de inversión. El Índice de Inversión de Capital Agropecuario, que mide si los encuestados consideran que es un buen o mal momento para invertir en maquinaria y edificios, fue de 13 en el grupo pesimista frente a 66 en el optimista; un valor por debajo de 100 indica que predominan quienes lo ven como un mal momento. El Índice de Desempeño Financiero, que proyecta el desempeño en los próximos 12 meses, promedió 92 para todos los productores de maíz y soja, pero se descompuso en 57 para el grupo pesimista y 122 para el optimista, mucho más confiado en sus perspectivas financieras.

Los altos costos de insumos fueron la principal preocupación de ambos grupos; en los comentarios abiertos, los productores se mostraron particularmente inquietos por los costos de combustibles y fertilizantes. Al preguntar por el principal factor que limita el desempeño financiero, el 10% del grupo pesimista mencionó la incertidumbre de políticas, frente a solo el 4% del grupo optimista. El grupo optimista también se mostró más confiado respecto de las exportaciones de soja, aunque el 26% de sus integrantes expresó gran preocupación por la competitividad relativa de la producción estadounidense de soja.

Visión sobre el país y lectura del barómetro

La diferencia más marcada apareció en la visión sobre el rumbo de Estados Unidos: solo el 24% del grupo pesimista consideró que el país va en la dirección correcta, cifra que subió al 69% en el grupo optimista. Las diferencias fueron pequeñas en cuanto a la especialización en cultivos, las expectativas de alquileres de tierra al contado o la siembra de cultivos de cobertura; en ambos grupos, la mayoría espera que los alquileres se mantengan similares en 2027 respecto de 2026.

El análisis concluye que, junto con los cambios en el índice principal, examinar la distribución de las respuestas individuales ofrece un panorama más completo del sentimiento de los productores y de las diferencias en sus preocupaciones y expectativas.