La oficina del USDA en Kiev proyecta exportaciones ucranianas de maíz 2026/27 de 10,2 millones de toneladas, menos de la mitad del informe oficial, y anticipa stocks récord que inundarían el mercado global. Brasil y Argentina toman la posta en el maíz.
La oficina del USDA en Kiev publicó su actualización del mercado de cereales de Ucrania con proyecciones para el ciclo 2026/27 que chocan de frente con las del informe oficial del propio organismo. Mientras el informe oficial prevé que Ucrania exportará 22,0 millones de toneladas de maíz, los técnicos del USDA en Kiev estiman 10,2 millones, menos de la mitad de aquella cifra. Con una cosecha abundante, la oficina local espera además un stock final gigantesco de 19,5 millones de toneladas, frente a los 2,86 millones con los que cerraría la campaña 2025/26.
En trigo, el recorte no es tan dramático pero igualmente marca una disparidad importante: la oficina de Kiev proyecta exportaciones por 8,70 millones de toneladas para 2026/27, contra los 12,5 millones del informe oficial. El stock final de trigo alcanzaría 29,3 millones de toneladas, por encima de los 24,78 millones de la campaña previa. El informe oficial venía ajustando las estimaciones de exportación de trigo ucraniano con un enfoque gradualista que contrasta con el documento elaborado por los técnicos presentes en el país.
El texto atribuye las dificultades de comercialización al “apagón logístico” del mar Negro, que mantiene a Ucrania y a Rusia sin posibilidad de emplear las principales terminales portuarias agroindustriales. En el corto plazo, la restricción logística debería ser alcista; pero cuando se resuelva el conflicto militar y esa ruta vuelva a habilitarse, el sobrestock de cereales disponible en ambas naciones inundará el mercado global de cereal barato.
Con Ucrania fuera de juego, el Mercosur —con Brasil y Argentina a la cabeza— tomó la posta en la provisión mundial de maíz. Los embarques brasileños de maíz deberían sumar 6,01 millones de toneladas en noviembre, una cifra apenas superior a la del mismo mes de 2025. De todos modos, gracias al crecimiento de la demanda interna —impulsada en gran medida por el bioetanol de maíz—, las exportaciones brasileñas de este año serán sustancialmente menores a las de 2025.
En la Argentina, las Declaraciones Juradas de Ventas Externas (DJVE) de maíz para noviembre son hasta el momento de 3,31 millones de toneladas y, en lo que va del ciclo comercial 2025/26, acumulan 39,8 millones. Falta un buen tramo para completar las 45,0 millones previstas por la Secretaría de Agricultura, aunque es probable que la meta se cumpla, ya que el ciclo finaliza en febrero del año próximo.
La presión de la demanda internacional sobre el maíz sudamericano en contraestación resulta beneficiosa para los productores de la región, aunque representa un problema logístico para el trigo, que está en pleno período de cosecha. Como referencia, la Bolsa de Comercio de Rosario estima que, con las cotizaciones del 4 de noviembre, el FAS teórico del maíz Rosario se ubicaba en 172,4 u$s/tonelada, mientras que el precio promedio negociado, según A3 Mercados, finalizó en 181,0 u$s/tonelada.
El hecho de que el Mercosur sea un proveedor confiable durante todo el año no es “gratuito” para Estados Unidos. Al 29 de octubre, según el USDA, el compromiso comercial del maíz estadounidense 2026/27 representaba el 30% de la oferta exportable proyectada, contra un 43% en la misma fecha del año pasado y un 41% en el promedio del último lustro. En ese contexto, los precios FOB del maíz sudamericano se mantienen firmes, mientras los valores del cereal estadounidense muestran una tendencia bajista en línea con la fase estacional de cosecha.