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Una de cada cuatro cervezas de AB InBev en el mundo se elabora con cebada bonaerense

El 25% de la cerveza que AB InBev elabora en el mundo proviene de cebada y malta bonaerense, según Maltería y Cervecería Quilmes. La compañía compra 1,2 millones de toneladas anuales a 1.300 productores y en 2025 exportó más de 370 millones de dólares.

¿Cómo sortea la cadena bonaerense de cebada cervecera un año volátil de fertilizantes caros y precios inestables manteniendo la calidad?

Una de cada cuatro cervezas que AB InBev, la compañía cervecera más grande del mundo, produce a nivel mundial se origina en la Argentina y, más precisamente, en la provincia de Buenos Aires. Así lo indicó Diego Caponi, gerente de Agronegocio de Maltería y Cervecería Quilmes (propiedad de AB InBev), durante una jornada de campo organizada en Tres Arroyos, en la que la empresa agasajó a muchos de los 1.300 productores que siembran unas 280.000 hectáreas de cebada cervecera en el marco de contratos con acopios y cooperativas.

“Una de cada cuatro cervezas que vendemos en el mundo está elaborada con cebada y malta de la provincia de Buenos Aires, lo que demuestra el potencial de nuestra producción local y la importancia de continuar invirtiendo para desarrollar una cadena cada vez más competitiva, eficiente y sustentable”, explicó Caponi.

“Este hito representa el trabajo articulado entre el sector agropecuario, los equipos técnicos y el desarrollo industrial”, agregó, y remarcó que uno de los indicadores más sobresalientes del negocio es la tasa de aceptación del 92%, que indica que casi la totalidad de la cebada recibida califica como cervecera.

Desarrollo varietal e infraestructura propia

Este resultado, aseguró Caponi, responde a la capacidad técnica del productor argentino y al soporte de infraestructura propio, que consiste en dos plantas de semillas desde donde se despachan 27.000 toneladas de cultivares para cubrir la siembra nacional. Además, la empresa cuenta con un equipo de 300 fitomejoradores, agrónomos y técnicos dedicados a desarrollar nuevas variedades de cebada cervecera en función de los requerimientos de calidad del mercado.

Con más de 50 años de trayectoria, el Centro de Investigación y Desarrollo de Cebada Cervecera de Tres Arroyos desarrolló veinte variedades de cebada, que hoy representan alrededor del 70% de la superficie sembrada de ese cultivo en la Argentina. Entre los avances más recientes se destacan Malkia y Florence, y la empresa espera lanzar dos nuevos cultivares en 2027.

Un negocio regional con proyección exportadora

De las 1,2 millones de toneladas de cebada cervecera que compra la empresa anualmente, el volumen se divide equitativamente entre el consumo industrial interno y la exportación de malta, fundamentalmente a Brasil. En la escala regional, la infraestructura del grupo consiste en seis malterías —dos en la Argentina, dos en Uruguay y otras dos en Brasil— con capacidad para transformar más de un millón de toneladas de malta que abastecen a las distintas plantas cerveceras de Sudamérica.

En 2025, Maltería y Cervecería Quilmes exportó más de 370 millones de dólares y superó las 970.000 toneladas de cebada y malta. Para 2026, la compañía proyecta exportar alrededor de 600.000 toneladas de cebada y entre 220.000 y 330.000 toneladas de malta, consolidando su presencia en mercados como Brasil, Perú, Ecuador, Colombia y Chile, y ampliando su alcance con la exportación de dos barcos de cebada con destino a India.

La compañía cuenta con dos malterías propias que producen un total de 470.000 toneladas y emplean a 290 personas de forma permanente, ambas ubicadas en la provincia de Buenos Aires. La cadena de valor también se extiende a la Patagonia, donde cuenta con una chacra de casi 68 hectáreas en General Fernández Oro, Río Negro, dedicada desde hace más de 50 años al cultivo de lúpulo.

Un año de “montaña rusa”

El negocio de la cebada cervecera atravesó este año una auténtica “montaña rusa”. “A comienzos de mayo estábamos en el ojo de la tormenta porque los fertilizantes estaban muy caros y los precios de los cereales habían caído mucho. En ese contexto, salimos con un precio estímulo para que le cerrara el margen al productor”, comentó Caponi. Una vez sembrado el cultivo, los precios de los cereales comenzaron a repuntar mientras el valor de la urea se desinfló, lo que mejoró el margen previsto y activó las fijaciones.

A la fecha, el volumen fijado alcanza el 45% de la oferta comprometida por contrato. “Los empresarios agrícolas están siendo muy cautos: no quieren comprometer más mercadería porque tienen que atravesar un año Niño”, explicó en referencia a las lluvias excesivas que pueden afectar los atributos cerveceros de la cebada.

“Estamos siempre cerca de los productores y, cuando situaciones de fuerza mayor impiden generar volumen o un cultivo con la calidad requerida, podemos flexibilizar condiciones comerciales. Cuando es necesario, lo hacemos, y eso nos diferencia de la exportación”, resaltó.

La cebada, junto con el agua, el lúpulo y la levadura, es uno de los cuatro ingredientes principales de la cerveza y sus características son determinantes para lograr distintos perfiles de sabor, aroma, color y cuerpo. “Somos una agroindustria porque nuestro negocio empieza en el campo. La calidad de los ingredientes que producimos junto a nuestros productores es fundamental para elaborar cervezas que se destaquen por sus características y su sabor”, expresó Caponi.