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En la picota: la carne vacuna en EE. UU. nunca estuvo tan cara y los frigoríficos sufren pérdidas

El precio de la carne vacuna en Estados Unidos subió cerca de 70% desde 2020 y el rodeo nacional cayó a su nivel más bajo desde 1951. Tyson prevé pérdidas de hasta 775 millones de dólares en su negocio de carne vacuna.

¿Por qué los precios récord de la carne vacuna no se traducen en ganancias para los grandes frigoríficos?

Desde 2020, el precio de la carne vacuna en los comercios de Estados Unidos se disparó alrededor de un 70%, más del doble de la tasa general de inflación. Los consumidores están descontentos y el presidente Donald Trump apunta a los intermediarios: los frigoríficos que compran el ganado a los productores y lo transforman en carne son, en sus palabras, “un monopolio nefasto”, según declaró el mes pasado en Truth Social.

Un oligopolio en la mira

La industria está concentrada: apenas cuatro empresas —Tyson Foods, Cargill, JBS y National Beef— faenan el 85% del ganado de Estados Unidos. Las autoridades encargadas de combatir los monopolios tienen a este oligopolio en la mira desde hace tiempo. Tyson, Cargill y JBS alcanzaron acuerdos para resolver demandas en las que se las acusaba de haber fijado precios entre 2014 y 2022, aunque todas negaron haber cometido irregularidades.

Pérdidas pese a precios récord

Pese a los precios récord de la carne vacuna, los “Grandes Procesadores” no prosperan. Las acciones de Tyson, la mayor de estas empresas, se desplomaron un 40% desde 2021 y un 7% desde que redujo su previsión de ganancias el 3 de septiembre. La compañía espera que su negocio de carne vacuna, que representa el 40% de sus ingresos, registre este año pérdidas de hasta 775 millones de dólares. Los problemas de esta división arrastraron el margen operativo general de la empresa del 8,5% en 2021 al 2,6%. JBS, de origen brasileño, informó que su negocio en América del Norte perdió 427 millones de dólares en el primer semestre de 2025.

El ciclo biológico detrás de la escasez

Joshua Specht, autor de Red Meat Republic, explica que “la carne vacuna es una industria de auge y caída, en parte porque está a merced de los ciclos biológicos”. Por lo general, una fase de caída comienza con una sequía, que eleva el costo de la alimentación y lleva a los ganaderos a reducir sus rodeos. Cuando el ganado escasea, los precios suben y los productores se ven incentivados a volver a aumentar sus rodeos; como se necesitan unos cinco años para reconstruirlos, un ciclo típico de la industria dura aproximadamente una década.

Ese ciclo explica en gran medida los problemas actuales de los frigoríficos. Para 2014, varios años de sequía ya habían obligado a los ganaderos estadounidenses a reducir sus rodeos y el ganado comenzó a escasear. “Cuando los precios alcanzaron su máximo, todos los ganaderos se lanzaron y comenzaron a aumentar sus rodeos lo más rápido posible, y básicamente hicieron colapsar el mercado en un período muy corto”, afirma Alexia Howard, analista de la corredora Bernstein. Hasta ahora no hay señales de reconstrucción: “Todos tienen esa mentalidad de que una vez que te quemaste, no te quemas dos veces”, agrega Howard.

Menos ganado, consumidores que migran al pollo

Desde 2020, el rodeo estadounidense se redujo casi una décima parte, hasta alcanzar su nivel más bajo desde 1951, mientras el precio de un novillo aumentó un 120%. Así, los frigoríficos pagan más que nunca para abastecer sus plantas de faena, pero los precios minoristas no acompañaron ese aumento. A medida que la carne vacuna se encareció, los consumidores se volcaron al pollo, cuyo precio se mantuvo estable en términos reales, es decir, una vez descontada la inflación.

Recortes en plantas y empleos

Para reducir costos, los frigoríficos están metiéndole cuchillo a sus operaciones. En agosto, Tyson cerró plantas en Illinois y Utah, eliminando unos 3.200 puestos de trabajo y alrededor del 15% de su capacidad de procesamiento de carne vacuna. Este año, Cargill cerró una planta en Wisconsin y JBS cerró instalaciones en Pensilvania y Tennessee, con la pérdida de 2.000 empleos.

La apuesta oficial y sus límites

Las pérdidas continuarán —y la carne vacuna seguirá siendo cara— hasta que los ganaderos reconstruyan sus rodeos. El 31 de agosto, el secretario de Agricultura anunció la iniciativa Ranchers First, que facilita a los productores sortear a los intermediarios mediante el procesamiento de su propia carne y brinda apoyo financiero a pequeños frigoríficos. Sin embargo, David Anderson, de la Universidad Texas A&M, advierte que no tendrá un impacto significativo sobre los precios: “Las cifras serían tan pequeñas… que no cambiarían en absoluto el mercado en su conjunto”. Los consumidores estadounidenses que esperan algún alivio quizá tengan que esperar hasta que las vacas vuelvan a casa.