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Fracasa la audiencia en Córdoba y la crisis de Pauny mantiene tomadas las plantas de Las Varillas y La Banda

La crisis de Pauny se agravó tras fracasar una audiencia en Córdoba: los trabajadores mantienen tomada la planta de Las Varillas y unos 50 empleados ocupan la de La Banda. Una nueva audiencia quedó fijada para el 12 de noviembre.

¿Por qué los trabajadores de Pauny sostienen la toma de las plantas pese al fracaso de la negociación salarial?

La crisis de Pauny se profundizó este jueves con el fracaso de una nueva audiencia convocada por la Secretaría de Trabajo de Córdoba, que terminó sin avances entre el directorio de la fábrica de tractores y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Los trabajadores mantienen tomada la planta central de Las Varillas desde el martes y el conflicto se extendió a Santiago del Estero, donde unos 50 empleados ocupan la sucursal de La Banda.

La audiencia en Las Varillas

La reunión había generado expectativas de destrabar semanas de creciente conflictividad, pero según denunció la UOM la empresa volvió a presentarse sin un plan concreto para cancelar las deudas salariales ni precisiones sobre cómo sostendrá la actividad. La consecuencia fue la ratificación de la retención de tareas y de la permanencia de los operarios dentro de la planta.

Minutos antes de la audiencia, el directorio difundió un comunicado en el que reconoció atravesar una situación de "extrema dificultad financiera" y defendió las gestiones realizadas para preservar los puestos de trabajo. "Durante todo este tiempo, la empresa procuró preservar la totalidad de las fuentes de trabajo, aun a costa de importantes sacrificios económicos, confiando en una recuperación del mercado que lamentablemente no se produjo", señaló.

Para el gremio, el documento no se corresponde con lo ocurrido en las reuniones anteriores ni constituye una propuesta de pago. "En ningún momento la empresa manifestó concretamente de qué manera abonaría los salarios adeudados (que cada vez son más)", sostuvo la UOM.

"Una situación muy angustiante, una situación que roza la desesperación. Pero bueno, acá estamos con los compañeros, estamos todavía dentro de la fábrica", describió el secretario general de la UOM de San Francisco, Lucas Sarmiento. "No nos vamos a retirar de la misma hasta tanto no tengamos respuestas concretas de cómo van a seguir. Y los compañeros están adentro cuidando su puesto de trabajo", agregó. "De acá nos sacan con los pies para adelante", enfatizó.

El punto más controvertido del comunicado fue la afirmación de que la empresa había presentado una propuesta para paliar parcialmente la situación, con recursos provenientes de la venta de dos tractores casi terminados. Sarmiento rechazó esa versión: "Volvimos a salir sin ningún tipo de propuesta, solamente un comunicado que la verdad que lo sentimos muy ofensivo".

"La empresa volvió a decir lo mismo, la nada misma, no tiene ningún tipo de propuesta sobre la deuda salarial que tiene con los trabajadores, simplemente se limitó a decir palabras. Nosotros le manifestamos a la empresa que queremos plata para los trabajadores urgente. Y después, a partir de eso, podemos empezar a hablar de volver a reactivar la empresa", sostuvo.

El frente en Santiago del Estero

En La Banda, la planta que Pauny tiene en Santiago del Estero fue tomada por sus 50 trabajadores el miércoles. Según consignó la periodista Melina Pivetta, la policía provincial elevó la tensión y exigió que se levantara la medida, algo que los empleados rechazaron, aunque fueron obligados a quitar el cartel que rezaba "Fábrica tomada".

El conflicto en esa sucursal se arrastra desde junio, cuando los trabajadores aceptaron un esquema de suspensiones parciales acordado entre la empresa, la UOM y el Ministerio de Trabajo: dejaron de trabajar lunes y martes, y la compañía se comprometió a reconocer el 70% del jornal de esas dos jornadas. "Trabajábamos miércoles, jueves y viernes", explicó el operario Oscar Díaz.

Según denunció Díaz, la empresa dejó de cumplir lo pactado: los depósitos comenzaron a llegar de forma irregular y en las últimas cuatro semanas no recibieron dinero. A eso se sumó la falta de pago de la obra social. "No se pueden atender los chicos, los hijos de los compañeros y el compañero tampoco, porque la obra social no le cubre", señaló.

Otro operario, identificado como Franco, describió el deterioro económico de los empleados: "Hay muchos compañeros que alquilan, hay muchos compañeros que son sostén de familia y no alcanza". "Los compañeros están dispuestos a negociar, simplemente queremos que nos paguen lo que nos corresponde, nada más", planteó.

Salarios, despidos y continuidad productiva

El sindicato reclamó el pago íntegro de las remuneraciones adeudadas, la reincorporación de tres trabajadores despedidos y un plan concreto de continuidad productiva. "Pedimos la recuperación inmediata de tres compañeros nuestros que han despedido sin ningún tipo de causa, porque no tiene nada que ver la situación con los despidos", afirmó Sarmiento.

La UOM considera que los despidos constituyen una represalia por la actividad gremial de esos empleados. Además, advirtió que actualmente no están dadas las condiciones materiales para volver a producir: "Los chicos están dispuestos a trabajar, pero dentro de la empresa no hay nada, no hay material, no hay insumos, no hay absolutamente nada".

Una crisis con impacto social

La gravedad del conflicto se explica también por el peso de Pauny sobre Las Varillas, donde su actividad repercute sobre proveedores, comercios y servicios. Sarmiento habló de más de mil personas afectadas entre trabajadores y familias. "Acá hay familias, acá hay más de mil almas que están por detrás, porque no solamente son los trabajadores directos, sino todo el entramado productivo de Las Varillas", explicó.

El dirigente describió las consecuencias sociales del atraso salarial: "Hay compañeros que han sido desalojados, hay compañeros que todos los días le golpean la puerta los cobradores, cuando tenemos compañeros que están ahogados por los bancos, porque durante todo este lapso se fueron endeudando y cada vez más, y ahora ya hace más de dos meses que no tienen un peso en el bolsillo".

Sarmiento aseguró que la permanencia en la planta responde a la necesidad de proteger los puestos de trabajo y que la posibilidad de una administración por parte de los propios trabajadores, como en la crisis de 2001, fue analizada. "Nosotros con los trabajadores nos vamos a quedar dentro de la empresa el tiempo que sea necesario. Nosotros este tema, esta acción no la tomamos como un acto de irresponsabilidad, ni de apuro, ni nada. Esto lo veníamos trabajando hace mucho tiempo, sabíamos que en algún momento iba a llegar. El momento llegó y acá estamos", señaló. "Me traje el bolso de San Francisco, me voy a ir con los trabajadores o con los pies hacia adelante", afirmó.

El conflicto continúa

La Secretaría de Trabajo de Córdoba fijó una nueva audiencia para el jueves 12 de noviembre a las 10, con el objetivo de que Pauny cumpla con los emplazamientos realizados por el gremio. Hasta entonces, los trabajadores permanecerán dentro de la fábrica.

La crisis se produce en un contexto de fuerte retracción del mercado de maquinaria agrícola, caída de las ventas y creciente competencia de tractores importados, especialmente de origen chino. Pauny, presentada durante años como uno de los emblemas de la industria nacional de tractores, enfrenta ahora dificultades para sostener su actividad y cumplir con sus compromisos laborales.