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Los fruteros de Allen frenaron la ordenanza que sumaba 400 hectáreas de zona rural irrigada al área urbana

Los frutícolas de Allen lograron que quedara firme el veto total del intendente Marcelo Román a la Ordenanza 075/2026, que sumaba unas 400 hectáreas de zona rural irrigada al área urbana. La norma no podrá entrar en vigencia.

¿Qué implicaba la norma vetada y qué rol jugaron los productores para que el veto total quedara firme?

Los productores frutícolas de Allen, en el Alto Valle de Río Negro, lograron frenar la Ordenanza 075/2026, que corría el límite urbano sobre unas 400 hectáreas de Zona Rural Irrigada. La Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén informó que “quedó firme el veto total” del intendente Marcelo Román y que, “al no prosperar la insistencia legislativa”, la norma “no podrá entrar en vigencia”.

El proyecto, aprobado por el Concejo Deliberante el 8 de octubre, modificaba el Plan Rector de la ciudad, aprobado por la Ordenanza 086 de 2016. Según detalló la Federación, la Zona de Urbanización se ampliaba en aproximadamente 300 hectáreas, a las que se sumaban otras 100 hectáreas destinadas a Servicios de Ruta, por lo que la iniciativa pretendía incorporar unas 400 hectáreas de la Zona Rural Irrigada a nuevos usos urbanos y de servicios. La norma también redefinía los límites del área urbana, incorporaba sectores vinculados a los corredores de la ruta nacional 22 y la provincial 65, cambiaba las reglas sobre las cesiones de tierras en nuevos parcelamientos y eliminaba la participación municipal del 30% sobre la plusvalía generada por la acción urbanística.

Tras la aprobación, Román vetó la ordenanza en su totalidad y devolvió la discusión al Concejo Deliberante. Allí comenzó la movida de los productores: la Federación, junto con el Consorcio de Riego de Allen y la Cámara de Productores Agrícolas de la localidad, presentó una nota fechada el 14 de octubre en la que pidió a los concejales que no insistieran con la sanción y manifestó su “Total Oposición” a la ampliación de la zona de urbanización y a “todo otro destino que implique disminuir la superficie destinada a la Zona Rural Irrigada”. El jueves 29 de octubre, un grupo de productores concurrió al Concejo Deliberante y fue recibido por todos los concejales. El presidente de la Federación, Sebastián Hernández, resumió la postura: “Este proyecto no tiene que salir, sin las tierras productivas nosotros no existimos”.

Con el veto firme, la entidad celebró el desenlace: “Consideramos que esta decisión representa un paso importante en la defensa de las tierras bajo riego y del patrimonio productivo de nuestra región”. Advirtió además que la expansión urbana sobre superficies destinadas históricamente a la fruticultura pone en riesgo “una actividad fundamental para la economía y la identidad del Alto Valle”, y aclaró que el reclamo “nunca fue un capricho político localizado en una sola localidad”, sino una posición histórica de los productores ante las modificaciones del uso del suelo en la región.

Los fruteros plantearon que no se oponen al crecimiento de la ciudad, pero que esos desarrollos deben orientarse hacia las zonas ya habilitadas para ese fin por el Plan Rector vigente. Cerraron su comunicado con una definición de fondo: “Defender las chacras es defender el trabajo de los productores, las fuentes de empleo y el desarrollo económico de toda la región”.