La Acceleration Week de FoodRise reunió en Buenos Aires a 12 startups de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. Entre las propuestas presentadas se destacaron proteínas diseñadas por inteligencia artificial, un bioinsumo anticongelante, un pellet que reduce metano bovino y un hidrogel para sequía.
La Acceleration Week de FoodRise se realizó recientemente en el Parque de Innovación de la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa, impulsada por la aceleradora Eatable Adventures y BID Lab, reunió durante tres días intensivos a 12 startups seleccionadas entre más de 130 postulantes de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay.
Las seleccionadas acceden a 16 semanas de acompañamiento para conseguir inversores, mejorar su negocio y validar sus ideas. FoodRise es el hub de innovación Agrifoodtech impulsado por la aceleradora global Eatable Adventures.
Paz Álvarez, cofundadora y CEO de Zavia Bio, contó que es nieta de una productora agropecuaria y vivió de cerca las dificultades del clima cuando su abuela tuvo que dejar el campo por falta de lluvias. La empresa argentina usa inteligencia artificial para diseñar proteínas nuevas, con el objetivo de combatir malezas resistentes a herbicidas como el glifosato. También creó un bioestimulante para que las plantas toleren mejor la sequía y busca conectarse con clientes y expandirse a países como Estados Unidos.
Enzo Galliani, biotecnólogo chileno y cofundador de Pewman Innovation, busca microorganismos en la Antártida y en salares del desierto que sobreviven a temperaturas extremas. Esas bacterias tienen propiedades anticongelantes naturales, con las que desarrollaron un producto que se aplica sobre los cultivos para evitar daños por heladas. El hielo rompe los tejidos de las plantas; con este bioinsumo el productor evita perder cosecha o calidad y puede adelantar la siembra en cultivos sensibles como la papa. La compañía ya vende en Chile a cientos de clientes y apunta a otros mercados de la región y a Europa.
Lucía Belga, de la startup rosarina Agrosintex, explicó que el metano no solo es un problema ambiental sino una pérdida directa para el engorde, porque cada gas expulsado es alimento que no se convierte en carne. Tras probar polvos y golosinas para vacas con malos resultados, crearon un pellet que se mezcla en el comedero en una proporción del 0,5% del alimento. El aditivo frena las bacterias que generan el gas en el rumen y mejora el aprovechamiento de la comida: en ensayos con novillos pesados, los animales comieron un 7% menos de ración y ganaron hasta un 25% más de peso.
Arnaldo Lezcano e Ivo Peroni, ingenieros químicos paraguayos, crearon en Terramas un hidrogel a base de almidón de maíz que se coloca junto a la semilla. Al llover o regar, el material absorbe agua, se infla y la guarda en el suelo para liberarla hacia la raíz cuando el cultivo sufre falta de humedad. Es totalmente biodegradable. En el Chaco paraguayo logró subir los rindes de maíz un 13%, con aumentos de hasta 30% en zonas más productivas. El desarrollo les valió un viaje a Silicon Valley y una invitación de la Universidad de Berkeley, pero decidieron validar el producto en el Cono Sur por las sequías que afectan a los países vecinos.
Además de estos cuatro emprendimientos, hubo otros casos de startups argentinas destacadas en el programa de aceleración de FoodRise.